JOEL MARMOL REVERTER
ENTRENADOR DEPORTES DE RESISTENCIA

Fatiga y Rendimiento. The Hazard Score

Por Joel Marmol JOMARFIT

¿Cuántas veces te has venido arriba en el tramo final de una carrera después de estar quilómetros y quilómetros corriendo como un zombie?

En el artículo de hoy, te traigo una de las causas por la cual siempre somos capaces de levantar un ritmo de carrera en el tramo final de esta aunque vayamos completamente vacíos metabólicamente hablando.

En un estudio llevado a cabo por Konig y colaboradores en el 2011, investigaron cómo afecta nuestra percepción de esfuerzo en nuestro ritmo de carrera en función de la distancia que nos queda para completar la prueba.

Tras analizar centenares de competiciones, elaboraron una escala de puntuación muy sencilla para determinar cómo de duro estamos corriendo y cuánto de duro podemos seguir corriendo en función de la distancia a la que se encuentre la meta “The Hazard Score”.

Hazard Score = RPE Momentánea * % km a meta

Para explicarlo mejor, esta teoría básicamente nos quiere explicar como nuestro cerebro es capaz de controlar nuestro “ritmo de carrera” a través de la percepción de esfuerzo (RPE) que tenemos en ese momento en función de lo que nos quede para llegar a meta.

Básicamente, si sales como pollo sin cabeza en un 5k el primer 1500, al tener una percepción de esfuerzo muy alta y quedar gran parte de la prueba, tendrás que bajar el ritmo. En cambio, serás capaz de darte ese plus para que puedas dar ese “push” final aunque tu percepción de esfuerzo sea altísima.

Parece lógico, pero va mucho más allá. Cuando nos autorregulamos el ritmo, estamos aplicando esta teoría, ajustamos el ritmo de carrera en función de la percepción de esfuerzo que llevamos en ese momento y junto con las expectativas de rendimiento que tenemos y todo lo que nos estamos diciendo y pensando en ese momento (sea positivo o negativo).

Como conclusión al estudio, Konig y colaboradores afirman que la mayoría de gente baja el ritmo entre la 1/2 y 3/4 de la carrera y luego es capaz de volver a aumentarlo, ¿por qué pasa eso? ¿mala gestión del ritmo? ¿mala estrategia de carrera? o ¿mala gestión emocional?

Si te pones a pensarlo, utilizar correctamente esta herramienta puede ser una gran aliada en tu rendimiento, como hemos dicho, nuestra percepción de rendimiento y lo que nos decimos a nosotros mismos afectará directamente a nuestras expectativas y eso puede marcar la diferencia tanto en los tramos finales de la competición como para no desfallecer en ese momento clave de perdida de rendimiento.

Pero no nos engañemos, una cosa es desfallecer en el ritmo por una falsa y negativa expectativa (o simplemente relajación) y otra cosa es ir a un ritmo que fisiológicamente, eres incapaz de sostener.

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